Psicología Valladolid  18 jun 2026 Menu usuario

INGENIERÍA SOCIAL EN EL FEMINISMO

INGENIERÍA SOCIAL EN EL FEMINISMO
Aunque para la gran masa este análisis pueda sonar a "teoría conspiranoica", la realidad material es muy distinta. Si tienes el cuajo de tirar del hilo de la historia con rigor, te das cuenta de que nada está oculto y todo se puede rastrear. Las actas de fundaciones internacionales, los experimentos conductuales de mediados del siglo XX y los diseños de los laboratorios de ingeniería social están ahí, grabados en la piedra de las hemerotecas para quien quiera conservar un mínimo de discernimiento. Esto no surge por azar; es un mapa de carreteras planificado, manipulado e ingenierizado desde hace muchas décadas para desestructurar el chasis humano desde su subsuelo biológico.
🔲 Las víctimas del teatro: Un conflicto real capitalizado
Para entender la escena del crimen, hay que dejar algo claro: los grupos feministas a pie de calle no son los culpables, sino las principales víctimas de este cortocircuito. En el origen de la disonancia no hay maldad, sino dolor real. Muchas de estas mujeres operan desde heridas profundas provocadas por conflictos verídicos con padres ausentes, maltratadores o figuras masculinas superiores que abusaron de su fuerza.
La Matrix, que es una experta oportunista, detectó esa poroseidad emocional y capturó ese sufrimiento legítimo. En lugar de sanarlo, lo empaquetó, lo ideologizó y lo convirtió en un arma de guerra geopolítica para enfrentar a los dos polos.
⚡ El truco de magia: Confundir los términos de fábrica
La gran victoria de la ingeniería social actual ha sido cruzar los cables del lenguaje para que el ciudadano medio no sepa distinguir la sillería original del defecto:
Agresividad vs. Firmeza: Han vendido que la firmeza de un varón —su capacidad de poner un límite seco, de sostener su palabra y de ser un vector inquebrantable— es "agresividad tóxica". Al triturar la firmeza, han dejado al hombre sin andamio, obligándolo a mutar en un complaciente asustado que pide perdón por existir.

🏛️ El diseño original: La conjugación de los dos Chasis
La naturaleza no hace las cosas por capricho. El diseño biológico y hormonal de la especie es una obra maestra de vasos comunicantes donde ambas polaridades se conjugan para asegurar la supervivencia de la estirpe:
El Chasis Masculino: Configurado desde el útero por el voltaje de la testosterona y la vasopresina. Es el software diseñado para ser vector, frontera, orden y búnker de protección. Su misión es dar estructura y seguridad material a la intemperie.
El Chasis Femenino: Gobernado por los ritmos cíclicos de los estrógenos y la oxitocina. Es el software diseñado para ser matriz, visión periférica, intuición somática y cohesión afectiva. Su misión es nutrir, sanar y dar sentido al territorio conquistado.
Cuando el varón opera desde su firmeza protectora, la mujer puede relajar su sistema nervioso, abandonar el modo búnker y florecer en su receptividad sana. No son fuerzas idénticas en funciones, pero son equivalentes en dignidad: se necesitan como la piedra necesita al río para no volverse estéril.
📉 El diagnóstico actual: Cortocircuito en los vínculos
Lo que estamos viendo hoy en día en las parejas, en los grupos sociales y en los vínculos humanos no es una evolución natural: es una inversión de los grifos químicos.
Al bombardear el búnker masculino, el sistema ha creado hombres infantilizados, carentes de iniciativa y vacíos de testosterona, inmóviles en el sofá devorando dopamina barata. Como consecuencia matemática, las mujeres se han visto obligadas a hiper-masculinizarse por pura supervivencia, asumiendo el rol de vector y proveedor a las bravas, terminando exhaustas y bloqueadas para la confianza.
El resultado de este genocidio silencioso es una sociedad de átomos aislados, incapaces de generar comunidades con altos niveles de compromiso y responsabilidad. Nos quieren solos, descalibrados y rindiendo culto al hedonismo de la colmena. Recuperar el orden natural de tu propio chasis es, hoy más que nunca, el único y verdadero acto de soberanía.
Si alguien desea profundizar un poco más contactarme por privado y ofrezco material en audio. Gracias por leerme.

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Jabberwock
Mucha literatura para proponer una vuelta al "orden natural de las cosas" (diseño original). Que cada sexo tenga sus características bien definidas y en consonancia con ellas sus roles en la sociedad también lo estén. Vamos, que te agarras a la biología pero pasas por alto milenios de culturación (culturaciones diversas y sucesivas) y el hecho de que somos animales sociales cuyas estrategias y necesidades relacionales van más allá de la biología.
 
Y soy fan de la biología. Y creo que esa ideologización de la que hablas pretende justamente explicarlo todo prescindiendo de ella. Es decir justo lo que tú haces pero al revés,  prescindiendo de nuestra naturaleza  social. 

Que el feminismo de las dos últimas olas está fuertemente ideologizado y, en mi opinión (tal vez equivocada) se está escorando hacia unas posiciones de enfrentamiento con el sexo masculino que no le está haciendo demasiado bien a las propias mujeres en su conjunto, es algo con lo que puedo estar de acuerdo. Pero no más ideologizado que tu proposición. Detrás de tu propuesta late "la mujer en casa y la pata quebrada" por recurrir al refranero. Y esos tiempos, afortunadamente incluso para ti, han pasado.

El feminismo, sin apellidos, fue y es una necesidad histórica. En sus dos primeras olas simplemente exigió algo que nunca debió necesitar ser exigido. Igualdad a todos los niveles. 

Contra esa exigencia tradicionalmente ha luchado el machismo más o menos institucionalizado hasta hace poco. Ahora, en el papel, somos iguales. Algo que el feminismo actual parece ignorar y no debería. Claro que le queda camino por andar. Pero englobar a todos los hombres en un, para mi, inexistente patriarcado, no es el mejor modo de mantener o generar las simpatias necesarias de la otra mitad de la ecuación. 

Ir a la guerra total contra los hombres, como a veces parece que propugnan determinadas radfem no es políticamente inteligente, incluso aunque les asistiera la razón a la hora de definir a los hombres como lo peor. Y no lo es porque muchos hombres, justa o injustamente, se sienten prejuzgados, incomprendidos, menoscabados, atacados y convertidos en los sospechosos habituales. Y su reacción ya la estamos viendo en las urnas y en las encuestas de intención de voto. Involución. 

Un saludo. 
18/06/2026
Jesús
"Eso es exactamente lo que la Ingeniería Social busca: el enfrentamiento estéril entre nosotros y la disolución del orden natural a través de una pantalla. Biológicamente somos complementarios, no enemigos. 
18/06/2026
Jesús
"Agradezco enormemente tu comentario, Jabberwock. Da gusto debatir cuando se eleva el nivel del plano y se sale del barro para entrar en el terreno de las ideas.
Coincido contigo en que somos animales sociales y que la cultura moldea nuestras estrategias relacionales. Sin embargo, mi propuesta no late en absoluto desde el refranero rancio del pasado ni busca "la mujer en casa y la pata quebrada". Eso sería defender otra forma de ingeniería social e impositiva, solo que más antigua.
Cuando hablo de diseño original o complementariedad biológica, no hablo de imponer roles sumisos ni de cercenar la libertad de nadie, sino de reconocer la raíz orgánica que nos sostiene. El peligro de la ingeniería social actual no es que construya cultura, sino que pretende extirpar por completo la biología del mapa de carreteras, tratándonos como plastilina pura y forzando un enfrentamiento artificial donde el orden natural dicta cooperación y equilibrio.
Precisamente porque la cultura y la biología deben ir de la mano, negar la segunda para hiperideologizar la primera es lo que nos está llevando al colapso y a la involución que tú mismo describes en las encuestas. Se puede evolucionar socialmente sin necesidad de demoler nuestro hardware biológico."
18/06/2026








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