Psicología Valladolid  27 jul 2026 Menu usuario

ENCUENTROS

EL HOMBRE:
Dicen que nacemos solos.

Entonces...

¿Por qué hay una parte de mí que siempre ha sentido que estaba esperando a alguien?

LA MUJER:
¿Y si no esperabas a alguien...

sino a una parte de tí que sólo podía revelarse a través de otro?

EL HOMBRE:
¿Por eso nos buscamos?

LA MUJER:
Quizá el universo nunca creó seres completos.

Quizá creó encuentros.

EL HOMBRE:
Pero también nos herimos.

LA MUJER:
¿Puede el río aprender sin rozar las piedras?

¿Puede una semilla abrirse sin romperse?

EL HOMBRE:
¿Por qué somos tan distintos?

LA MUJER:
¿Acaso el día lucha contra la noche?

¿O el cielo contra la tierra?

Tal vez la diferencia nunca fue un problema...

Fue una Puente

EL HOMBRE:
Toda mi vida intenté entenderte.

LA MUJER:
Hay misterios que no se entienden.

Se contemplan.

Se habitan.

EL HOMBRE:
Después de todo este tiempo...

¿Qué crees que buscábamos?

LA MUJER:
Recordar.

EL HOMBRE:
¿Recordar qué?

LA MUJER:
Que antes de aprender a defendernos...

ya sabíamos encontrarnos.

EL HOMBRE:
¿Y por qué lo olvidamos?

LA MUJER:
Porque el miedo habla muy alto.

Y el alma...

casi siempre susurra.

EL HOMBRE:
¿Entonces todo este camino era para llegar hasta ti?

LA MUJER:
No.

Era para llegar hasta ti mismo.

Yo sólo aparecí para que pudieras reconocer una parte de tí que seguía esperando.

EL HOMBRE:
¿El otro es un espejo?

LA MUJER:
Sí.

Pero no devuelve tu rostro.

Devuelve aquello que habías olvidado.

EL HOMBRE:
¿Y por eso algunas personas nos cambian para siempre?

LA MUJER:
Quizá algunas personas no llegan para quedarse.

Llegan para abrir una puerta.
Para enseñarnos una habitación de nuestra alma que permanecía cerrada.

Y cuando la puerta ya está abierta...
pueden marcharse.

Porque nunca vinieron para acompañar todo el camino.

Vinieron para recordarte...
que esa habitación siempre había sido tuya.

EL HOMBRE:
¿Y qué queda cuando se van?

LA MUJER:
La huella.
Porque una huella no es una ausencia.
Es la prueba de que algo sagrado pasó por tu vida.
Lo que despertaron en ti...
ya no volverá a dormirse.

EL HOMBRE:
Entonces...

¿Para qué nos necesitamos?

LA MUJER:
Para recordar quiénes somos.

Para descubrir paisajes interiores que nunca habríamos encontrado caminando solos.

EL HOMBRE:
¿Y eso es el amor?

LA MUJER:
Quizá.

Ese instante en que dos almas dejan de preguntarse:

"¿Qué puedes darme?"

y empiezan a preguntarse:

"¿Qué podemos despertar juntos?"

Porque el verdadero encuentro...

no es perderse en el otro.

Es encontrarse a uno mismo...

mientras caminas junto a alguien.

EL HOMBRE:
Entonces...

¿Qué fue lo más importante de nuestro encuentro?

LA MUJER:
Que al buscarte en mí...

terminaste encontrándote en tí.

Y cuando dos personas recuerdan quiénes son...

el mundo parece, por un instante,

volver a estar en su sitio.
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Gracias por leer hasta el final.

Quizás las mismas palabras

que encontraron un lugar en mí...

también encontraron un lugar en ti.

Y eso...

ya es un encuentro.

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