Psicología Valladolid  01 ago 2026 Menu usuario

HARTO DE LA GENTE

EL JOVEN:

Estoy harto.

De la envidia.

Del egoísmo.

De la mentira.

Cada vez soporto menos a la gente.

EL SABIO:

¿A la gente...

o a lo que despierta dentro de ti?

EL JOVEN:

No lo sé.

Solo siento rabia.

EL SABIO:

¿Desde cuándo?

EL JOVEN:

No lo sé...

Quizá desde hace muchos años.

EL SABIO:

Entonces quizá

esa rabia

no nació hoy.

Quizá hoy

solo encontró una excusa

para hacerse visible.

EL JOVEN:

¿Quieres decir

que no estoy enfadado

solo con ellos?

EL SABIO:

¿Cuántas veces

callaste

cuando querías decir "no"?

¿Cuántas veces

cediste

por miedo a decepcionar?

¿Cuántas veces

tragaste

lo que necesitaba ser expresado?

La energía

tiene memoria.

EL JOVEN:

Entonces...

¿qué hago con ella?

EL SABIO:

No la empujes.

No la descargues.

No la conviertas

en una historia.

Permite

que exista.

EL JOVEN:

¿Y después?

EL SABIO:

Descubrirás

que debajo de la rabia

no había odio.

Había una fuerza

que llevaba toda la vida

intentando nacer.

EL JOVEN:

Siempre pensé

que sentir la rabia

era volverme agresivo.

EL SABIO:

No.

La rabia reprimida

se convierte

en agresividad.

La rabia vivida

se convierte

en firmeza.

Ya no necesita gritar.

Le basta

con decir:

"No."

EL JOVEN:

Entonces...

¿la rabia

no era mi enemiga?

EL SABIO:

No.

Era la vida

llamando

a una puerta

que llevaba demasiado tiempo

cerrada.

EL JOVEN:
Pero nos enseñan
a pensar en positivo.

EL SABIO:
Ser positivo
no siempre consiste
en sentirte bien.
A veces consiste
en dejar de huir
de aquello
que llevas años evitando.

EL JOVEN:
¿Y meditar?

EL SABIO:
Si meditas
para no sentir,
la rabia esperará.
Si meditas
para permanecer
junto a ella,
sin miedo,
sin alimentarla,
sin reprimirla,
quizá descubras
que empieza
a transformarse.

EL JOVEN:
¿Y cuánto tiempo tarda?

EL SABIO:
¿Cuánto tiempo
llevas guardándola?
Vivimos
queriéndolo todo
en un instante.
Una pastilla.
Un gurú.
Una técnica.
Un fin de semana.
Pero si una herida
ha necesitado años
para formarse...
¿por qué iba a desaparecer
en unos días?
Hay procesos
que no se aceleran.
Sólo se viven.

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Jesús
Gracias a Tí por detenerte a leer Alis. Las reflexiones  terminan de escribirse cuando encuentran un corazón que las habita.
01/08/2026
Jesús
Gracias, Alis. Quizá por eso escribí "Manteneos". Un pequeño homenaje a quienes siguen intentando vivir sin renunciar a ciertos valores. Un abrazo.
01/08/2026
Jabberwock
Como dijo la filósofa Susana Clotilde Chirusi: Amo la humanidad, lo que me revienta es la gente.

La gente es lo peor... y lo mejor. 

El único problema, a mi modo de ver, es que las acciones de una sola mala persona no son compensadas ni por la existencia de cien personas buenas.
Por eso el arte de vivir consiste, creo yo, en saber elegir de quienes te rodeas voluntariamente y saber "torear" a los que no tienes más remedio que tener cerca por motivos familiares, laborales, etc
02/08/2026
Jesús
EL JOVEN:
Cuando me enamoro...
el mundo parece más bonito.
Cuando recibo una buena noticia...
todo parece tener sentido.
Cuando consigo un ascenso...
hasta la gente me parece diferente.
¿Cambió el mundo...
o cambié yo?

EL SABIO:
Déjame preguntarte algo.
Cuando te pones unas gafas azules...
¿de qué color ves el mundo?

EL JOVEN:
Azul.

EL SABIO:
¿Y cambió el mundo...
o cambiaron tus ojos?

EL JOVEN:
Entonces...
¿todo depende de mí?

EL SABIO:
No.
El mundo existe.
Las personas también.
Pero nunca las miramos
desde un lugar neutro.
Las vemos
desde el lugar
en el que estamos nosotros.

EL JOVEN:
Entonces...
si siento rabia...
¿también cambia mi forma de ver?

EL SABIO:
Claro.
La rabia puede hacerte ver
enemigos donde no los hay.
Y el enamoramiento
puede hacerte no ver
lo que siempre estuvo ahí.
Ni una emoción es la verdad.
Ni la otra.
Son ventanas.

EL JOVEN:
Entonces...
¿qué hago?

EL SABIO:
Conoce tus ventanas.
No huyas de la rabia.
No te aferres a la euforia.
Obsérvalas.
Porque cuando dejas
de identificarte con ellas...
empiezas a ver con más claridad.

EL JOVEN:
¿Y los límites?

EL SABIO:
También nacen
de esa claridad.
No pones un límite
porque odias al otro.
Lo pones
porque has dejado
de mirar el mundo
solo desde tu herida.
La rabia reprimida
levanta muros.
La claridad
abre una puerta
y decide
quién entra.

EL JOVEN:
Entonces...
¿el trabajo interior
no consiste
en cambiar el mundo?

EL SABIO:
No.
Consiste
en limpiar el cristal
a través del cual lo miras.
Y, curiosamente...
cuando el cristal se aclara...
muchas veces
el mundo parece distinto.
No porque haya cambiado.
Sino porque, por primera vez,
eres tú
quien lo está viendo.

EL JOVEN:
Entonces...
¿el sabio no tiene heridas?

EL SABIO:
El sabio también las tiene.

La diferencia no es la ausencia de heridas.

Es que ya no necesita esconderlas, negarlas ni obedecerlas.

Gracias Jabberwock por impulsarme a profundizar más en los temas. Un abrazo
02/08/2026
Judy
Me encantiza leeros, gracias chicos
03/08/2026
Jesús
Qué buena esa palabra Judy. " Encantiza". Te la compro. Gracias a ti Judi
03/08/2026








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