Me gusta la gente rara.
Las ovejas negras, los patitos feos.
Los que no encajan del todo en esos lugares
donde los demás parecen pertenecer.
No porque no puedan seguir las reglas,
sino porque saben que esas reglas
nunca fueron para ellos.
Los excéntricos, los artistas, los soñadores,
las personas que pintan fuera de la línea.
Los que ven las cosas de otra manera,
los que hacen esas preguntas
que nadie se atreve a preguntar.
Me gustan los que se sientan en silencio,
observando, pensando,
mientras un mundo apurado gira ante ellos.
Ellos guardan historias en sus corazones
que la mayoría de la gente no entendería.
Y eso los hace hermosos y únicos.
No es por su rareza, sino por su verdad.
Ellos nos recuerdan
que ser diferente no es un defecto.
https://youtu.be/iDAUERIoXuc?si=JApL1FQ8iGSdz4gL