SOBERANÍA
Nos dijeron:
Empodérate.
No permitas que nadie
te diga qué hacer.
No aceptes límites.
No dependas de nadie.
Y confundimos
la libertad
con no soportar
que nadie nos contradiga.
Pero eso no es soberanía.
Eso puede ser
simplemente reacción.
Porque el que necesita
demostrar constantemente
que es libre
todavía está atado
a aquello contra lo que lucha.
La soberanía es otra cosa.
Es poder escuchar
sin obedecer.
Poder decir no
sin odiar.
Poder aceptar una crítica
sin sentirte humillado.
Poder cambiar de opinión
sin sentir que pierdes.
Poder marcharte
sin necesidad de castigar.
Poder quedarte
sin miedo a perder.
No necesitas dominar
para ser dueño de ti.
No necesitas tener razón
para mantener tu dignidad.
No necesitas levantar la voz
para que tu límite exista.
Quizá el verdadero poder
no consiste en hacer
lo que quieres.
Consiste en saber
qué quieres,
por qué lo quieres,
qué estás dispuesto
a pagar por ello
y qué consecuencias
estás dispuesto a asumir.
Eso es soberanía.
No gobernar a los demás.
Gobernarte a ti mismo.
Y quizá cuanto más soberano
se vuelve un ser humano,
menos necesita demostrarlo.
https://youtu.be/PSveqsw2OT8?si=Ydwr7a_O4SzuQaSS