A estas alturas de la vida prefiero mirar hacia adelante, aunque sin perder de vista el retrovisor, pero el pasado es pasado, con lo que conlleva de etapas afortunadas, fantásticas y otras, en cambio, menos.
No creo en la felicidad, pero sí en el confort de las emociones básicas, las del día a día, sin fantasear metas inalcanzables que solo llevan a la frustración. me gusta moverme no tanto por fetiche de llenar de sellos el pasaporte con "he estado aquí, también aquí, y aquí...", aunque soy de espíritu "urbanitas", como un auténtico flâneur vagando por las calles, me gusta disfrutar del paisaje, diría más bien de la naturaleza en todas las condiciones climatológicas frío, calor, viento, lluvia, nieve...