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Nacho   59   ✓

📍 Valladolid
Hombre · Hetero

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UN POCO DE MÍ
♉ Leo  👥 Buscando pareja  189 cm  80 Kg  🚬 No  🍺 Ocasional  Nivel cultural Alto  ⚖ Apolítico  Tranquilo  Relación Solo amigos  Viajar 🔸 Si 
¿QUÉ ESTÁ BUSCANDO?
Busco Busco cualquier cosa   ♂♀ Hombres y mujeres  Edad 44 ∼ 58  Orientación hetero 

Sobre mí


He llegado a una edad en la que me interesa mucho menos parecer algo y mucho más serlo.

Soy una persona tranquila, reflexiva y quizá algo introvertida al principio, aunque quienes me conocen suelen descubrir a alguien cercano, con sentido del humor y bastante más sociable de lo que aparenta. Disfruto de las conversaciones largas, de los silencios cómodos y de la gente que no necesita disfrazarse para resultar interesante.

Me gustan los libros, la música, caminar durante horas, la naturaleza, los viajes sin prisas y los lugares que conservan personalidad propia. Con los años he aprendido que casi todo lo importante requiere tiempo: una amistad, una relación, una buena conversación o incluso conocerse a uno mismo.

Valoro especialmente dedicar tiempo y atención a las cosas que hago y a las personas que conozco. Tengo la sensación de que vivimos en una época que nos empuja constantemente a la prisa, a consumir información sin digerirla, a saltar de una experiencia a otra y de una persona a otra como si siempre hubiera algo mejor esperando a la vuelta de la esquina. Quizá por eso aprecio cada vez más lo contrario: detenerme, profundizar, escuchar y descubrir sin prisas lo que merece la pena.

No necesito llenar mi vida de grandes viajes, actividades frenéticas ni experiencias extraordinarias para sentirme feliz. Una buena conversación, una caminata por un paisaje bonito, una tarde con un libro entre las manos, una comida compartida con personas queridas o la sensación de estar exactamente donde quiero estar suelen bastarme. Creo que la felicidad tiene más que ver con la calidad de la atención que prestamos a lo que vivimos que con la cantidad de cosas que acumulamos para contarlo después.

No soy perfecto, ni lo pretendo. Tengo mis contradicciones, mis días buenos y mis días malos. A veces pienso demasiado las cosas. Otras me dejo llevar por la nostalgia de lo vivido. He cometido errores, he tomado decisiones acertadas y desacertadas, he perdido personas importantes y he aprendido de experiencias que no siempre fueron agradables. Supongo que, como cualquiera que haya vivido unas cuantas décadas con los ojos abiertos.

Lo que sí puedo decir es que intento ser honesto conmigo mismo y con los demás. Valoro la empatía, la educación, la capacidad de reconocer los propios errores y el respeto hacia quien piensa distinto. Me atrae la gente auténtica, la que no necesita aparentar una felicidad permanente ni una perfección inexistente.

No busco una persona sin pasado; a nuestra edad eso sería tan improbable como poco interesante. Busco a alguien que haya hecho las paces razonablemente consigo misma. Una mujer independiente, con criterio propio, capaz de reírse de sí misma y que aún conserve ilusión y curiosidad por la vida. Alguien con quien compartir una conversación que se alargue sin mirar el reloj, un paseo sin destino concreto o simplemente una tarde cualquiera que, por la compañía, termine siendo especial. La mujer que busco tiene interés en conocer de verdad a alguien y tiene tiempo en su agenda para dedicarlo a intentar crear algo si las cosas van fluyendo razonablemente bien. No pido nada más… ni nada menos.

No necesito que nadie me complete. Mi vida ya tiene sentido por sí misma. Lo que me gustaría es encontrar a alguien que la enriquezca simplemente queriendo estar ahí con consciencia y cuya vida también se vea enriquecida por mi presencia. Unos ojos en los que mirarme y que me devuelvan una mirada amable y sin juicio.

Creo en las relaciones construidas desde la libertad, la confianza y la complicidad. Sin juegos, sin máscaras y sin prisa. Porque las mejores cosas que me han ocurrido casi nunca llegaron cuando las estaba persiguiendo.

Y porque sigo pensando que, pese a todo, la vida todavía guarda algunas sorpresas agradables para quienes permanecen abiertos a ellas.